Tres ventiladores. Disipación total.
Tu consola, al fin tranquila.
Ahí es donde empieza el thermal throttling: caídas de FPS, ventilador interno al máximo, plástico que se deforma con el tiempo. Sony fabrica la mejor consola de la historia. Y la mete en un chasis que apenas respira.
Aire frío que entra. Aire caliente que sale. Hasta 15°C menos de temperatura interna en sesiones largas. Sin compromiso, sin ruido, sin pensar en ello nunca más.
Motores de baja fricción y aspas calibradas para mover mucho aire haciendo muy poco ruido. La idea no es que se note. La idea es que escuches el juego, no el hardware.
Encaja con la PS5 Slim como si formara parte del chasis original. Mismo lenguaje. Mismos volúmenes. Cero compromiso visual en tu mueble.
Alimentación por USB directo de la consola. Sin drivers. Sin configuración. Sin manuales raros.
Triple ventilación silenciosa. Plug & Play.